“Me da vergüenza lo que hace el PJ de Escobar”

Me da vergüenza que en Escobar se organice una jornada política y cultural para reivindicar a Cristina Kirchner y presentar un libro sobre su supuesta “proscripción”, como si en la Argentina no hubiera ocurrido nada. Por Damián Pérez (*).
Porque la memoria también tiene que incluir los hechos que incomodan.
Lázaro Báez no era un empresario de trayectoria que llegó al poder. Su ascenso económico fue vertiginoso y estuvo estrechamente ligado a su relación personal con Néstor Kirchner, desde los años en que Kirchner era gobernador de Santa Cruz.
A partir de allí, Báez construyó un gigantesco grupo empresario que se convirtió en uno de los principales contratistas de obra pública de la provincia.
Y ese vínculo no terminó con Néstor. Continuó durante el gobierno de Cristina y alcanzó también el patrimonio de la propia familia Kirchner. Empresas de Báez administraron hoteles de la familia y existieron operaciones económicas entre el Grupo Báez y el patrimonio de los Kirchner.
Báez, además, fue condenado por la Justicia por lavado de activos.
Y hay un dato que, para nosotros los escobarenses, debería ser imposible de ignorar:
Báez llegó a concentrar unas 400.000 hectáreas de tierras en Santa Cruz. Una superficie equivalente a casi 15 veces todo el Partido de Escobar.
Pero esto no termina ahí.
En la causa Vialidad, Cristina Kirchner y Lázaro Báez fueron condenados a seis años de prisión por administración fraudulenta agravada en perjuicio de la administración pública. La condena fue posteriormente confirmada por la Cámara Federal de Casación Penal.
Cristina tuvo una oportunidad histórica.
Después de Néstor Kirchner, podía haber elegido ser mejor que Néstor. Podía haber corregido errores, transparentado el poder y construido una institucionalidad más fuerte.
Pero no solamente no lo hizo.
Duplicó la apuesta.
Y el entramado económico terminó involucrando también a sus hijos y a empresas de la propia familia.
Hoy Cristina cumple prisión domiciliaria por la condena de Vialidad y, además, enfrenta el juicio oral de la causa Cuadernos, donde está acusada, junto con otros imputados, de integrar una asociación ilícita vinculada al presunto cobro de sobornos por contratos estatales.
Entonces, cuando veo que el PJ de Escobar pretende transformar todo esto en una épica de “proscripción”, no puedo quedarme callado.
Me da vergüenza.
No me da vergüenza que alguien sea peronista.
No me da vergüenza que alguien tenga otra ideología.
No me da vergüenza que alguien reivindique a Cristina.
Me da vergüenza que se pretenda borrar la historia, relativizar hechos de corrupción y convertir en víctimas a quienes fueron condenados por la Justicia.
La política puede discutirse.
Las ideas pueden enfrentarse.
Pero los hechos, los expedientes y las condenas también forman parte de nuestra memoria.
Y Escobar merece que se los recuerde.
(*) Concejal de LLA Escobar / Coordinador Nacional de Deportes









