China sobre ruedas: la revolución automotriz que pisa fuerte en Argentina

En un centenar de kilómetros de costa y rutas argentinas ya empiezan a asomar distintivos desconocidos para muchos automovilistas: autos chinos que desafían viejas costumbres de compra, balanzas comerciales y hasta las preferencias históricas por marcas europeas, japonesas o norteamericanas.
La llegada masiva de estos vehículos —especialmente eléctricos e híbridos— no es un fenómeno aislado, sino el resultado de cambios económicos, decisiones políticas y una industria global que ya tiene a China como uno de sus grandes jugadores.
Un desembarco con cifras y barcazas
En enero de 2026 llegó al país el buque BYD Changzhou con más de 5.800 vehículos híbridos y eléctricos desde China, descargados en el Puerto de Zárate.
La marca china BYD, líder mundial en autos eléctricos, ya opera oficialmente en Argentina y planea abrir concesionarias propias —por ejemplo en Rosario a fines de marzo— con una oferta que incluye modelos como el BYD Dolphin Mini, el Yuan Pro y el Song Pro híbrido enchufable.
Este flujo se potencia gracias a un régimen especial de importación: el gobierno habilitó hasta 50.000 vehículos eléctricos e híbridos al año que pueden entrar con arancel de importación en 0%, sin pagar el tradicional 35% para automóviles extrazona.
¿Cuánto cuestan los autos chinos?
Lejos de ser “autos de oferta extrema”, los precios reflejan una competencia en tecnología y equipamiento más que en descuentos radicales:
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BYD Dolphin Mini: ~US$ 22.990–23.990
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MG ZS HEV (híbrido): ~US$ 27.500–29.900
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Chery Tiggo 7 PRO: ~US$ 32.900
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Geely EX5 (elétrico): ~US$ 34.800
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GAC GS8 (SUV grande): ~US$ 60.000
En general, los SUV chinos oscilan entre US$ 23.000 y US$ 35.000, aunque los modelos más grandes o equipados pueden superar los US$ 50.000 o acercarse a los US$ 80.000.
Estos valores incluyen impuestos locales como el IVA y el Impuesto Interno, algo que atenúa parte de la ventaja esperada por los compradores.
Ventajas percibidas: tecnología, equipamiento y nuevos segmentos
Especialistas del sector automotriz señalan varias razones detrás del interés por los modelos chinos:
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Relación precio-equipamiento: muchos autos chinos vienen con pantallas grandes, conectividad avanzada, asistencia de conducción (ADAS) y confort que no siempre se ve en competidores nacionales del mismo rango de precio.
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Oferta electrificada: al no pagar aranceles, eléctricos e híbridos chinos pueden estar más cerca del poder adquisitivo medio argentino que vehículos similares importados desde Europa o Japón.
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Nuevo impulso a la electromovilidad: modelos como BYD, MG o Leapmotor (este último lanzado por Stellantis bajo marca china) diversifican la oferta en un segmento todavía emergente en Argentina.
Autos eléctricos e híbridos: ¿Cómo funcionan?
Para entender la revolución que trae esta “ola china”, vale repasar brevemente cómo funcionan estos vehículos:
🔌 Autos eléctricos (EV)
Van solo con batería y motor eléctrico. No usan combustible fósil. Se cargan en estaciones o en casa y tienen:
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Menos partes móviles → mantenimiento más simple
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Cero emisiones locales
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Autonomía que depende de la batería (por ejemplo 200–500 km en muchos modelos actuales)
⚡ Híbridos e híbridos enchufables (HEV / PHEV)
Combinan motor a combustión y motor eléctrico:
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En HEV, la batería no se carga con contacto a la red (se auto-recarga en marcha)
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En PHEV, puede cargarse enchufándolo (mejor autonomía eléctrica)
Este sistema permite eficiencia en ciudad y mayor rango para viajes largos.
Críticas y desafíos: industria local y postventa
No todos ven esta llegada con entusiasmo. Voces de la industria y representantes de marcas nacionales expresan preocupaciones:
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Competencia desigual: empresas locales que producen con costos mayores dicen que las ventajas arancelarias distorsionan el mercado.
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Infraestructura insuficiente: la red de servicio, repuestos y talleres capacitados para estos nuevos autos aún está en formación, un punto clave para la confianza del comprador.
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Influencia china: en el marco de debates más amplios sobre comercio y geopolítica, algunos analistas advierten sobre una creciente presencia de capitales y productos chinos en sectores estratégicos, aunque también ven oportunidades de inversión y empleo.
Lo que opinan los analistas
Especialistas consultados resaltan que este fenómeno no es un “boom pasajero” sino parte de una transformación global:
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Las marcas chinas dominan la producción mundial de autos eléctricos y buscan mercados fuera de Asia.
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En Argentina, la combinación de políticas (arancel 0% para electrificados) y demanda insatisfecha por tecnología accede a estos productos con rapidez.
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Esto podría ampliar la adopción de movilidad sustentable, siempre que se consolide infraestructura de carga y soporte técnico.
Un mercado en transición
Si bien los autos chinos han pasado de estar ausentes a representar varios puntos porcentuales del mercado automotor —estimaciones hablan de 5–6% del total de ventas— su impacto real dependerá de múltiples factores: regulación, red de servicios, competencia con producción local y comportamiento del consumidor argentino.
Lo cierto es que el ruido de los motores (eléctricos o híbridos) que llegan desde Asia ya se siente en las rutas argentinas: es un cambio que, para muchos, llegó para quedarse.









