Inflación de enero: 2,9% en medio de la polémica estadística y la renuncia en el INDEC

En un clima de tensión política y técnica, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este martes la inflación correspondiente a enero de 2026: 2,9% respecto de diciembre, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC). El dato constituye la primera medición oficial del año y se difundió en medio de fuertes debates sobre la metodología con la que se calcula el indicador.
La cifra mensual se ubicó ligeramente por encima de las expectativas privadas que habían anticipado un resultado entre 2,4% y 2,6% con la metodología vigente. Con este registro, la inflación interanual ronda el 32,4%, según las cifras difundidas junto al dato mensual.
Una medición que sigue utilizando índices de 2004
La publicación se realiza bajo el mismo método estadístico que utiliza el INDEC desde 2004/2005, con una canasta de bienes y servicios que muchos economistas consideran obsoleta para reflejar el consumo y los patrones de gasto actuales.
El cambio metodológico, que habría incorporado una canasta más moderna basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo 2017/2018), estaba programado para esta edición del IPC y suponía una actualización de ponderaciones de rubros como servicios, vivienda y comunicaciones. Sin embargo, esa modificación fue suspendida a último momento por el Gobierno.
Especialistas privados habían proyectado que con el nuevo método la inflación de enero podría haber llegado incluso al 3% mensual, destacando diferencias en la ponderación de servicios y alimentos.
Renuncia de Marco Lavagna y tensiones en el INDEC
La difusión del dato de inflación se produce en un contexto agitado tras la renuncia de Marco Lavagna como director del INDEC, ocurrida días antes de que se hiciera efectiva la actualización del índice.
Lavagna, quien se desempeñó al frente del organismo desde hace seis años y fue ratificado en su cargo tras el cambio de gobierno, presentó su dimisión justo cuando el nuevo cálculo estaba listo para entrar en vigor. Según el Ejecutivo nacional, las diferencias surgieron por criterios técnicos y de oportunidad política para implementar los cambios en la medición.
El jefe de Gabinete defendió la decisión oficial de postergar la aplicación del nuevo método y señaló que de haber dos índices distintos generaría confusión en las comparaciones interanuales. Por su parte, el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que la actualización metodológica se retrasará “hasta que el proceso de desinflación esté consolidado”.
La salida de Lavagna reabrió el debate sobre la independencia del INDEC y la confiabilidad de las estadísticas públicas en un país donde la inflación constituye un tema central de la agenda económica. Sectores técnicos y gremiales manifestaron preocupación por la inesperada renuncia y por la forma en que se manejó la transición metodológica.
Impacto social y económico
La inflación de enero fue impulsada por subas destacadas en alimentos y bebidas, restaurantes y hoteles, comunicación y servicios, según el desglose de rubros aportado junto al índice. Los alimentos, en particular, mostraron incrementos significativos que golpean de lleno el bolsillo de los hogares, especialmente en sectores de menores ingresos.
El debate sobre la medición de la inflación sigue siendo, además de un asunto técnico, un tema político sensible, con implicancias para las negociaciones salariales, las políticas sociales y la percepción general sobre el rumbo económico. Con el IPC calculado con una base estadística que data de dos décadas atrás, la discusión sobre cómo medir el costo de vida continúa abierta.









