Peter Thiel y el “Manifiesto Palantir”: los desafíos de la soberanía cognitiva

El año pasado, Ariel Sujarchuk publicó su primer libro: “Mañana es hoy”. Básicamente es una gran descripción sobre la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en los cambios de hábitos de una sociedad en búsqueda permanente por lograr su bienestar y el nuevo rol que deben asumir los Estados. Pero el mayor desafío, describe Ariel, será aprender y definir cómo y quién define la “Soberanía Cognitiva” como herramienta para no depender de decisiones que tomen “otros” por nosotros. Por Javier Rehl (*).
Desde nuestra mirada como peronistas, los llamados “nuevos desafíos para la humanidad” que emergen del ideario de Peter Thiel y su entorno —expresados en lo que suele asociarse al “manifiesto” de Palantir Technologies— no son meramente tecnológicos: son profundamente políticos.
Allí donde se habla de inteligencia artificial, big data y seguridad global, lo que subyace es una redefinición del poder. La acumulación de información en manos privadas, la articulación entre corporaciones tecnológicas y aparatos estatales de vigilancia, y la idea de que la eficiencia algorítmica puede reemplazar la deliberación democrática, configuran un nuevo escenario. No es casual que estas visiones surjan de sectores que desconfían del Estado como herramienta de justicia social, pero que al mismo tiempo promueven Estados fuertes en materia de control y seguridad.
Para el peronismo, el desafío no es tecnológico en sí mismo, sino humano y político: ¿quién conduce este proceso? ¿Al servicio de qué intereses se despliegan estas herramientas? La comunidad organizada, principio central de nuestra doctrina, no puede quedar subordinada a lógicas de mercado ni a elites tecnocráticas que pretenden gobernar sin pueblo.
El perfil ideológico de Thiel ayuda a entender este horizonte. Cercano al libertarianismo, crítico de la democracia tal como la conocemos, y promotor de una visión elitista de la innovación, ha sostenido que la libertad es incompatible con la expansión de la participación democrática. Su pensamiento combina un fuerte individualismo económico con una apuesta por estructuras de poder concentradas, donde la tecnología actúa como instrumento de dominio más que de emancipación.
Frente a estos “nuevos desafíos”, la respuesta peronista no puede ser el rechazo irracional al progreso, pero tampoco la aceptación ingenua. Se trata de reponer la política en el centro, de garantizar que la tecnología esté al servicio del desarrollo con inclusión, y de afirmar que no hay futuro posible sin justicia social. Porque, como siempre, la verdadera discusión no es sobre máquinas, sino sobre quién decide y para quién.
Por todo esto, el Peronismo no puede quedarse impávido y debe actuar de manera articulada entre todos sus dispositivos políticos y sociales. Existe una necesidad política inmediata para aportar estas nuevas respuestas de manera urgente. Porque como bien define Ariel Sujarchuk en su libro: “La revolución digital ya no es una promesa del futuro: es el presente que habitamos.”
(*) Presidente del bloque de concejales de Unión por la Patria de Escobar / Subsecretario Electoral y Parlamentario de la Provincia de Buenos Aires.









